domingo, marzo 05, 2006
Correr es convertirse en narrador de un libro de autoayuda que afirma cada tres carillas vos podés, no pares, etc., o estar en la cama alentando a un eyaculador precoz (otra vez: vos podés, no pares, etc.). Después de unos minutos el techo de los pulmones desaparece, y el aire que inhalo me llena hasta los bronquios. Al contrario de lo que pueda parecer debido a la fuerza de gravedad, la presión de mis pies contra la cinta sube hasta mi cabeza, se me hincha la garganta mientras los brazos flotan. Y cuando termino la media hora propuesta como objetivo no me parece suficiente, y empiezo otra vez. Esta vez, para mi regocijo que encubre mis ganas de vomitar, escucho la voz de un coro de porristas que supongo viene como banda de sonido del libro.
jueves, febrero 23, 2006

¿Cómo expresar en forma literaria la sensación de vacío experimentada minutos después de la extracción de un tampón super con ocho horas de uso, y minutos después, la percepción del estómago retorciéndose por comida, o quizás la reinterpretación de la primera sensación como “hambre”? ¿Cómo no escribirlo literalmente, o cómo pasar de una dimensión metafórica a una literal sin crear un contraste grotesco? ¿Cómo hacerlo de manera distinta a la interrogación? (que constituye el segundo intento).
Primer intento. Escritura del recuerdo de la pura sensación. Al parecer, irrecuperable.
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