viernes, julio 13, 2007


El padre no había logrado desalentar a la hijita; era irremediablemente dark. Pero los chicos crecen, y para horror de nuestro progenitor, los hábitos sexuales de las tribus urbanas comenzaron a ser objeto de una eficaz campaña publicitaria, cuyos llamativos posters iluminan las paradas de colectivo porteñas. Tachas y placer extremo. ¿Qué necesidad hay de que el padre cobre conciencia de estos íntimos detalles?